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Si nunca viajas, nunca regresarás a casa

  • Desde la izquierda: Jakob, chef Eschas, chef Ibrahim, guía Shakoor, Guido, Hechei, Simon, Hannes, Flo y Max.

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¡Un sueño está a punto de cumplirse! El 18 de julio, finalmente la primera parte del equipo tomó un vuelo a
Estambul y luego, después de una escala de 6 horas, a Islamabad. Ahora no hay vuelta atrás.

Todo el mundo se ve tenso, metiéndose en su "yo interior" y cuando por fin llegamos a Islamabad a las cuatro de la mañana, nos damos cuenta por primera vez que todo es muy diferente aquí. Nuestro contacto, el hombre Iqubal de la agencia Shipton Trekking, ya está esperándonos para reunirse con nosotros. Jakob y Flo llegan el día siguiente, así que realmente podemos empezar a trabajar en la primera aventura grande: el viaje de 3 días a lo largo de la infame y peligrosa carretera Karakórum, también conocida como la "Highway to Hell" (camino al infierno). Incluso nuestro guía Shakoor dice: "¡esta calle es mucho más peligrosa que todos los terroristas juntos!". Así que, con el estómago hecho un nudo, avanzamos a lo largo de los zigzags de pesadilla, dejando que los baches en el camino fluyan a través de nosotros. Literalmente, en el caso de los que tenemos problemas estomacales.

Después de dos días finalmente llegamos a Askole, el último pueblo pequeño a tres días de distancia del campamento base. La gente es amable, pobre e irradia personalidad. Nos ofrecen té y galletas y un recorrido por un museo, que fácilmente podría haber sido un establo austriaco hace 200 años. Entonces, arreglamos un lugar donde dormir por la noche y esperamos esos tres días de caminata a través del paisaje salvaje y desnudo.

En el último tercer día de la larga caminata, detectamos finalmente nuestros objetos de deseo, la altísima Great Trango y la Nameless Tower. Estamos impresionados, esto hace que todo lo que hemos pasado en los últimos seis días valga la pena. El campamento base ya está bastante lleno, así que plantamos nuestras tiendas en los espacios entre los sudafricanos, los coreanos, los eslovacos y polacos. Incluso el macho cabrío que bautizamos como "Franzi", quien tuvo que llevar sobre su espalda sus propias provisiones, un saco de cebollas y un saco de patatas, llega sano y salvo a disfrutar de la vegetación alrededor del campamento base y a holgazanear antes de ser el protagonista principal de una barbacoa.

Es el momento de desempacar, porque mañana queremos encabezar Little Trango (5.500 m), un pequeño e independiente pilar de granito entre Great Trango y la Nameless Tower. La alarma del despertador nos saca de nuestras bolsas de dormir a las tres de la mañana siguiente. Desayunamos y luego empezamos la caminata a través del peligroso barranco. Cuando alcanzamos la cresta a 5.200m de altura, aparecen las nubes y comienza a nevar. Esperamos, disfrutando del aire y la atmósfera salvaje, antes de guardar nuestro equipo y bajar de nuevo al campamento base. ¡Necesitamos desesperadamente un día de descanso!

Después de nuestro día de descanso nos dirigimos completamente equipados hacia la terraza soleada, un lugar donde estás en el sol todo el día en el inicio de las rutas hacia la Nameless Tower. Por fin llegamos a agarrar un poco de granito de color amarillo dorado y escalar se siente bien. Una vez que alcanzamos la terraza soleada nos sentimos completamente agotados. Cocinamos y tratamos de dormir, pero ninguno de nosotros pudo conseguir cerrar los ojos mientras los dolores de cabeza eran el indicador de que aún no estamos aclimatados, no es de extrañar, teníamos solo tres días. Dejamos nuestro equipo donde estaba e hicimos rappel hacia abajo. Dos días de descanso, beber té, leer, jugar a las cartas.

Luego Max y yo intentamos de nuevo el barranco empinado hacia la Nameless Tower. Queríamos intentar la ruta eslovena de una vez desde el campamento base hasta la cumbre, de ser posible en un solo día. 2.300m de ascenso, con un grado de dificultad hasta 8+ y condiciones inciertas en la cara escarpada de la roca, todo eso y mucho más nos esperaba arriba. Después de alrededor de 7 pitches de excelente calidad de escalada, nuestros planes se truncaron por desgracia: nieve sobre las grietas, una fina capa de hielo sobre la superficie de la roca, diedros oscuros, fríos y húmedos que no nos estaban haciendo nada fácil la vida en la pared vertical. Luchamos por nuestro camino a través de las secciones húmedas y heladas, pero después de unos 100m por debajo de la cumbre, decidimos esperar un día, estábamos quemados, congelados y las condiciones eran tan malas que decidimos tirar la toalla. Una decisión difícil pero buena.

De regreso en la terraza soleada, cocinamos, bebimos té y muy pronto estábamos dentro de nuestras bolsas de dormir. Fue un reto valiente, nadie había intentado antes subir desde el campamento base hasta la cumbre de un empujón y sabemos que si las condiciones solo hubieran sido malas, en vez de extremadamente malas, lo hubiésemos podido conseguir. En esa misma época, Hechei y Simon tuvieron éxito en Little Trango y poco después subieron Great Trango por la ruta estándar, mientras que Flo, Jakob y Martin de Eslovaquia crearon un ascenso inicial heroico en la cara adyacente al campamento base.

*¡No bolígrafo, no fotos!
Porque un niño en Askole le pidió un bolígrafo a Jakob, y a pesar de que no tuviera ninguna,
igual quería tomar una foto de el niño, por lo que su respuesta fue
"¡No bolígrafo, no foto!" nuestra inspiración para darle un nombre a la ruta.

Luego, hubo de nuevo un giro en el clima, excepto que esta vez duró por siglos, 12 días, y era bastante nefasto. Esto hubiera causado una psicosis en el campamento si no hubiese sido porque llevamos la almohadilla de choque con nosotros. Esto significaba que podíamos ir a escalar las paredes cortas en las inmediaciones del campamento base. Además, Hannes y yo conseguimos un clásico primer ascenso en Severance Ridge, un muro de 700 metros de altura, no muy lejos del campamento base, una ruta hermosa con grietas de todos los tamaños y dificultades hasta 9 grados. "¡No bolígrafo, no foto!"* como nombramos nuestra creación, ya habría sido rebasada, altamente elogiada como una extrema clásica en Austria, probablemente ya reformada y renovada con brillantes nuevos tornillos y un topo en cada punto de aseguramiento. Pero por suerte este trozo fresco de roca se encuentra en aislamiento seguro en el rincón más alejado de Karakórum y tal vez podría repetirse algún un día.

Ya con un mejor pronóstico del tiempo, Hannes, Simon, Hechei y yo, rellenamos las mochilas con lo necesario para tres días para poder llegar a la cima de la Nameless Tower. Mientras Hechei y Simon quieren intentar la "Slovenian route", Hannes y yo optamos por "Eternal Flame", el Güllich y el extremo clásico de Albert, sin duda una de las rutas más famosas de la región.

Empezamos a las 6:30 y a las 18:00 horas alcanzamos la cumbre a los 6.250 metros de la montaña más maravillosa que hemos escalado hasta el momento. Las montañas alrededor iluminaron con más intensidad que nunca y fue realmente un momento increíble, simplemente perfecto para estar allí. La "Eternal Flame" es en realidad el sueño de un escalador de granito de oro y grietas de todas las formas y tamaños que podrían presentar algún desafío considerable. Respecto a Wolfgang Güllich, Kurt Albert y compañía, el primero que subió la ruta en 1989, en un momento en el que todavía se creía en Santa Claus, y para los hermanos Huber, quienes llegaron al redpoint en 2009. El mismo día Jakob y Flo también tuvieron éxito: después de tres días de escalada sin parar se quedaron sobre Trango Ri, al conseguir la primera ascensión de la mixta, ruta no explorada "Ciabatti is enough".

Al llegar de vuelta en el campamento base, hemos recibido las malas noticias. El "camino" (seguro comprendes lo que significan las comillas) ha sido cortado debido a deslaves de tierra y a la inestabilidad política. La única opción era un vuelo nacional de Skardu a Islamabad, que toma apenas 40 minutos, pero solo despega si no hay una sola nube en el cielo.

Finalmente llegamos a Skardu y esperamos con ansias los placeres fundamentales de la civilización, una cama especial, duchas y comida. Pero, ya sabes cómo es con los alimentos: no todo lo que entra se queda ahí y fue esta primera cena la que nos volteó el estómago a tal punto que la mayoría de nosotros todavía seguíamos corriendo a la llamada de la naturaleza, con muchos saludos desde Pakistán, semanas después de que ya habíamos llegado a casa.

De alguna manera nos las arreglamos para llegar al aeródromo militar de Skardu, donde encontramos el ruido y la gente armada hasta los dientes un poco desconcertados. Cuando alguien rompió una ventana, así simplemente porque no podía esperar para abordar ese vuelo. Después de 40 minutos llegamos a Islamabad, donde Iqubal de nuestra agencia de trekking fielmente nos recogió y nos llevó a un hotel de lujo. En la noche tuvimos cervezas a 7 euros y pizza de Pizza Hut: ¡¿qué más se podía pedir?! Al día siguiente nos dirigimos a casa, casi no podíamos dormir debido a la anticipación.

En el aeropuerto registramos nuestro equipaje y nos dirigimos alegremente al control de pasaportes, donde un "amistoso" empleado del aeropuerto nos informa que la visa expiró hace 10 días. Dado a que Max llevó todos nuestros pasaportes a la embajada en Viena y él solo se quedaría en Pakistán durante 30 días, los funcionarios obviamente asumieron que todos permaneceríamos en Pakistán durante 30 días. El problema era que una visa por 30 días no cubre claramente una visita de 6 semanas. Los caballeros amistosos en el Ministerio Interior no eran entonces tan amables y nos dieron un punto de vista absolutamente claro, nos dijeron que si queríamos que nuestra solicitud de viaje tamaño A4 se procesara hoy, entonces tendríamos que pagar la suma de 1.500 euros, de lo contrario tomaría de 4 a 6 semanas

Pagado, aclarado, reservado, volado; en el próximo vuelo, en clase ejecutiva, con asientos reclinables, champaña, whisky, cocina gourmet, cerveza; Omán, Munich y por fin hogar, dulce hogar...

SI NUNCA VIAJAS, NUNCA REGRESARÁS A CASA...
EN ALGO ASÍ SE RESUME TODO.