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Civetta - Hecho en un día

  • CIVETTA, ITALIA – 07:45 PM: El desafío Civetta Rápido desempeño, horas de alpinismo agotador sobre “Chimera Verticale” y un largo y difícil descenso. Todo hecho en un día.

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EL DESAFÍO CIVETTA 22 hrs, 39 min, 10 seg . El punto culminante debería ser una imponentepared de roca en los Dolomitas, con solo un primer ascenso previo. La"Chimera Verticale" en Civetta tiene 15 puntos alpinos muy difíciles,casi todos en el grado ocho y uno incluso en grado nueve, con una aproximaciónfinal fácil, pero ofreciendo un total de 900 metros empinados paraescalar. Y como si este no fuera un reto suficiente, también incluye: 14 kilómetros de caminata a toda velocidad y más de 1.000 metros verticales vía ferrata para llegar hasta allí. Realizar este proyecto en un solo día es lo que los dos jóvenes guías de montaña Jakob Schweighofer y Florian Wurm (Flo) estaban buscando. Los chicos de 23 años de edad, del Norte de Austria y de 27 años de edad, de la Alta Baviera vieron este reto como la oportunidad perfecta para someter la nueva serie Terrex ™ a una prueba definitiva. ¿Pero podríanlograrlo? Se habían incluido en una aventura en la cual hay mucho que contar,especialmente retos nocturnos que ellos no esperaban. FLO: “Se estaba haciendo cada vez más tarde y era el momento en el que no podía quitarme de la cabeza las palabras del legendario alpinista Emilio Comici: "El compañero debe tener siempre una palabra de ánimo lista para impulsar al líder durante la terrible tensión a la que se somete”. Esa es una frase de la época de la conquista del alpinismo, y aplicaba parcialmente para nosotros porque estábamos escalando por diversión. Mi "compañero" Jakob no tenía palabras de aliento para mí en este momento, todo lo que podía oír detrás de mí eran malas palabras. Se nos estaba haciendo tarde. Eran las 11:00 pm y queríamos volver a bajar al valle, pero estábamos subiendo la montaña de nuevo por tercera vez, de vuelta hacia el Rifugio Tissi, luchando a través de los arbustos, en busca de una marca, una señal. Habíamos tomado el camino equivocado. Solo teníamos una pequeña linterna para iluminar posibles huellas, rocas, raíces y piedras, esa tarde habíamos dejado nuestra otra lámpara en la novena ruta de escalada en Civetta, cayó 30 metros y se estrelló en las rocas de abajo. Sucedió cuando saqué de su estuche la cámara que tenía en mi mochila. La culpa fue mía. Era por eso que Jakob sostenía la luz y estaba detrás de mí y yo no lo podía creer, no encontrábamos la ruta hacia Masaré. Debería ser una ruta con un sendero fácil, un paseo ligero en un día soleado. Sin embargo, estaba oscuro y encontrar nuestro camino era casi imposible. No había una luna que nos iluminara, estábamos cansados y teníamos un tour gigante detrás de nosotros". Jakob: "Normalmente soy un tipo relajado, pero ahí en la oscuridad, después de todo lo que habíamos pasado, no podía evitar una mala palabra de vez en cuando. No podía creer que no fuéramos capaces en una ruta tan fácil. Detrás de nosotros habíamos caminado muchos metros de vía ferrata, realizado una aproximación a una pendiente, hecho subidas y bajadas para llegar hasta allá y por último, culminado con "Chimera Verticale", una ruta muy difícil de los Dolomitas en la cara noroeste de la Civetta, 15 puntos de hasta grado nueve de dificultad de escalada. Había sido una aventura alpina en la que no solo el terreno con el noveno grado nos llevó a superar nuestros límites, sino que también tuvimos que luchar y darlo todo antes de finalmente lograrlo. Desde que el italiano Alessandro Baù creó el recorrido consus colegas en 2009, y después de varios intentos realizó el ascenso inicial,logrando finalmente subir al punto rojo de la ruta, los 600 metros de ruta concontrafuertes colgantes habían estado esperando al próximo equipo de escalada. Y ese equipo seríamos nosotros. Pero también queríamos un poco más de aventura. Teníamos pensado completar tanto el largo camino hasta el punto de entrada, como el largo descenso desde la cima de regreso a Masaré por el valle, en un solo día. Tuvimos que fijar nuestra atención en el desafío de “hacerlo en un día”. Sabíamos que tendríamos que subir no solo una distancia larga y difícil, sino también pasar muchas horas de pie, corriendo, corriendo y corriendo todavía más. Terminar corriendo como pollos sin cabeza tropezando con los arbustos a medianoche, no era parte del plan. ¿No habíamos pasado por esta cerca antes? Maldita sea, todo se veía igual". FLO: "En la mañana alrededor de las 4:30 am, salimos del refugio Tissi Mountain en las mejores condiciones posibles. El tiempo era perfecto, era uno de los días más calurosos de agosto, ideal para una larga ruta en la cara noroeste a la sombra, donde era cómodo dejarse puesta la chaqueta, incluso en un buen día como este. Corrimos hasta el primer punto, durante tres cuartos de hora, preparándonos para el gran reto de escalada que venía. En ese momento lo único que queríamos era estar por fin frente a la pared. En el momento en el que salió el sol llegamos a la etapa final para iniciar una pendiente pronunciada, lo que significaba: placas, diedros, terrenos sueltos y fáciles de escalar hasta el grado 4. Pensamos que hubiera sido exagerado usar nuestros zapatos para escalar en este terreno. De todos modos, nuestras botas ligeras para hiking hicieron un trabajo mucho mejor en la humedad, las rocas cubiertas de musgo sobre la grava y los restos de nieve y hielo. Sin cuerdas habíamos progresado muy bien en esta zona baja, estábamos entusiasmados con la posibilidad de finalmente llegar a enfrentarnos con algunos grados de dificultad realmente altos. ¿Quién iba a poder liderar el primer punto? Esa era la pregunta de controversia, que decidimos resolver con una ronda de "piedra, papel o tijeras”. Papel derrota a roca. ¡He ganado! Eso significó no solo liderar el primer punto, sino también el noveno, al cual los primeros alpinistas de esta ruta lo marcaron como el punto clave. Pero, ¿quién iba a saberlo verdaderamente, si esta ruta no se había repetido jamás? No hay mucha información al respecto". Jakob: “Deberían haber sido como las 07:30 am más o menos, cuando Flo nos mostró el punto culminante de nuestro reto con su cinturón adornado con protecciones removibles: camelots y amigos. La “Chimera Verticale” es una gran línea hacia arriba en la cara central, flanqueada a la izquierda y a la derecha por viejas chimeneas en las cuales usualmente luchas contra la humedad. Los chicos que habían subido la “Chimera” por primera vez habían elegido una pendiente seca y en buen estado. Me impresionó cómo desde abajo evalué nuestra ruta hacia el centro. "Chimera", ¡allá vamos! Mis sentimientos oscilaban entre una parte muy segura de mí mismo que decía:“podemos hacerlo” y el nerviosismo subliminal de: "¿Qué tan difícil es en realidad?" "Iba a ser emocionante, lo sabíamos, un verdadero suspenso, después del primer punto - solo un 5+, pero con amarres sueltos y la constante dificultad de tener protección segura. Hasta el noveno punto lo estábamos haciendo bien, a pesar de que cada vez era más difícil y muchas veces teníamos que subir un largo camino entre los pitones. Nuestro valor realmente se estaba poniendo a prueba. Tengo que admitir que los primeros ocho puntos me dejaron con los nervios por los suelos. Luego, alrededor de las 12:20 pm llegamos al tan esperado y temido noveno punto. Vi que Flo escalaba el noveno grado con tres desagradables runouts suspendidos muy por encima de los pitones. ¡A la vista! Este tipo de cosas son realmente psicológicas, tienes que sacar cualquier duda de ti. Flo moviéndose de una manera de lo más relajada. Estaba completamente impresionado y motivado. Y fue entonces que sucedió mientras sigo hacia arriba, un punto de apoyo se rompe y me caigo, quedando en la cuerda. Eso fue para mí como la preocupación de llegar al punto rojo, la motivación, la fuerza y los nervios también se habían ido. Empece a tener calambres en mis piernas". FLO: "El décimo punto lleva nuestras fuerzas y nervios hasta el límite. Jakob no se estaba sintiendo bien, por lo que comencé a liderar. Luego vino esta sección de roca, nada común, de bordes pequeños y redondos que es muy difícil de encontrar. Me sostengo de un agarre, error. Me caigo. 4 metros sostenido de la cuerda. Afortunadamente Jakob me atrapó con un aseguramiento. Era una lástima que nuestros sueños por un punto rojo no se hicieran realidad. Tal vez debería mencionar en este punto que, en la superficie de roca, siempre hemos tenido esas importantes "palabras de aliento" listas para nuestro amigo. A menudo las digo un cierto número de veces, durante la escalada. Y nos felicitamos y motivamos el uno al otro al final de cada punto. Siempre preguntamos: "¿estás bien para continuar?" Si te das cuenta de que simplemente no estás a la altura, entonces solo hay una opción: ¡rappel! Pero todavía no habíamos terminado. Teníamos que poner un poco más de esfuerzo en ello, ¿de acuerdo? Yo podía hacerlo, de alguna manera puedo calmar mis nervios alterados, sé cómo reponerme. Es una cuestión de práctica y hemos aprendido a hacerlo en el entrenamiento de guías de montaña. En el punto 14 necesitaba un descanso más largo para calmarme. De pronto, miré y pensé: ¡Oh, no, eso también! Había una ancha grieta húmeda y un entrenamiento de cuerpo completo esperando en un diedro de grado 8. Pero, como he tenido que admitir después, no fue tan malo como me temía. Este tipo de retos siempre están llenos de sorpresas". "Cuando llegué al final del punto 14, dejé escapar un grito que hizo que la superficie de la roca se moviera. Este punto no estaba tan difícil, pero estaba extremadamente expuesto con muchas rocas sueltas. Nos las arreglamos para subir con la última fuerza que nos quedaba en las piernas, caímos en nuestros brazos y luego capturamos este gran momento para la posteridad. Para nosotros esta cara de la roca era algo muy grande, estábamos siempre al límite de nuestras capacidades. Por lo general escalábamos un 7c u 8a, no somos atletas profesionales y, ciertamente, tampoco héroes de montaña. Pero lo logramos". Jakob: "Nos quitamos los zapatos para escalar de nuestros torturados pies. Eran alrededor de las 07:00 pm y todavía teníamos mucho por delante: lo primero, la vía ferrata por encima de Punta Civetta, que nos llevaba a lo largo de una cresta a la pequeña cruz en la cima de Civetta". "Logramos hacer eso en buen tiempo, estábamos sin aliento pero mantuvimos un buen paso. Al llegar a la cumbre a las 08:00 pm, vimos desaparecer el sol tras las montañas. Estábamos solos allá arriba para disfrutar del aire brumoso en ese atardecer de verano, los últimos rayos de luz mientras se acerca el atardecer y la vista de las paredes de roca de Civetta estaban por debajo de nosotros, Monte Pelmo se veía cerca, Marmolada, Piz Boè y en la distancia los picos de Hohe Tauern. Esa era una imagen que de pronto trajo de vuelta toda la motivación. Ahora, todo se trataba sobre el descenso, empezando con un sendero de grava en dirección al suroeste. Todavía estábamos haciendo buen tiempo. Entonces, inesperadamente, la tentación se encuentra justo al lado del camino. Desde el Refugio Torrani Hut podíamos escuchar una reconfortante música rock y dejaba salir el tentador olor de algunos alimentos más allá de nuestras narices. Una helada cerveza estaba literalmente a nuestro alcance. ¡De ninguna manera! ¡El reloj sigue corriendo! ¡No hay tiempo! A pesar de haber estado de pie durante casi 16 horas, no íbamos a caer tan fácilmente. Todavía nos faltaban más de 2.900m por seguir, ese día, antes de llegar al valle. Y una bebida fría y una buena comida podríamos disfrutarlas mejor después de haber conseguido el reto. ¡Vamos! Poco a poco, empezaba a oscurecer. Mirar hacia fuera en dirección a las marcas rojas en la vía ferrata con una sola linterna es una experiencia interesante. "¡Allí está!" “No, error de nuevo, otros 10 metros a la derecha”, corrimos por 1.000 m de descenso y la mitad del camino rodeamos el macizo Civetta hacia el depósito de mochilas. Allí habría algo para comer y luego seguiríamos corriendo, ahora con dos mochilas cada uno, hacia el valle. No está tan lejos ahora. Pensamos". FLO: "Sí, y como he mencionado al principio, fue ahí cuando nos perdimos. Nos apresuramos a ir cuesta abajo. Y de nuevo, hacia arriba. Habíamos perdido al menos dos horas buscando en la oscuridad. Cordilleras, quebradas, rejillas de ganado, las rocas, los bosques. No habíamos contado con este tipo de problema. Estábamos desesperados por llegar a casa, o al menos a una cama en el valle, porque estábamos muertos de cansancio, por lo que no tomamos muy en serio ese cartel. Decía: "Casa" o "Casera", o algo así, no lo recuerdo exactamente. Ya lo habíamos pasado por lo menos una vez antes. Al final tomamos en cuenta su consejo, independientemente de que nos llevara a otra casa. Y resulto ser el camino correcto. A las 03:00 am habíamos llegado a Masaré. Lo habíamos logrado: “Hecho en un día". Hicimos un recuento de todo el recorrido: tomando en cuenta que nos perdimos, un largo tramo en el que corrimos al menos 20 km, con 1.000m de vía ferrata más los 900m de escalada muy empinada. Y fueron los mejores, porque en la “Chimera” repetimos el ascenso* con sus 15 puntos difíciles y ahora nos pertenecen. La alegría de haberlo conseguido nos despierta de nuevo. Y mi amigo Jakob de repente deja salir muchas palabras de aliento. Nos sentimos orgullosos. ¡Que día, qué aventura, inolvidable!". *Nota de los editores: Jakob y Flo fueron el segundo equipo de escalada en intentar con éxito la "Chimera Verticale", pero no dejaron marca roja como Alessandro Baù en 2009. SIN RENUNCIAR Superar los retos, horas de agotadora escalada en la pared sin sol y azotada por el viento de "Chimera Verticale" y un largo y difícil descenso. Lo que cuenta aquí es un ajuste perfecto y una funcionalidad total, de pies a cabeza. Mira el equipamiento de Jakob y Flo. Visita adidas.com/outdoor/magazine para más historias inspiradoras y fotos o mira el video documental de civetta